No conozco a nadie que, en pleno uso de sus facultades mentales, se levante un día y diga: «hoy voy a hacer contenido que no tenga valor».
Cuando nos sentamos frente a una cámara, todas creemos que estamos haciendo algo valioso. No importa si se trata de un video hablando de finanzas, de uno haciendo bromas o de un baile explícito. Nadie produce queriendo producir mal.
Entonces, si todas creemos estar aportando valor, ¿por qué a unas les funciona y a otras no?
La respuesta incomoda, pero conviene entenderla: porque el valor no lo decides tú.
El experimento de las dos fotografías
En un programa de televisión sobre funcionamiento del cerebro hicieron el siguiente experimento.
A los participantes les mostraban dos fotografías y les pedían escoger una.
A un primer grupo le mostraban la foto A con miles de «me gusta» y la foto B con muy pocos. Al segundo grupo le mostraban exactamente las mismas dos fotos, pero con los números invertidos: la foto A con pocos y la foto B con miles.
El resultado fue consistente en ambos grupos: la mayoría escogió la foto que tenía más «me gusta».
La conclusión es demoledora. Las personas no estaban evaluando el valor de la fotografía. Estaban evaluando los «me gusta».
Primero decidimos, después justificamos
Tal vez por eso Steve Jobs desconfiaba de los estudios de mercado. Su argumento era que las personas no saben lo que quieren hasta que se lo muestras.
Y es bastante evidente en la vida diaria. Entras a un Miniso o a un Dollar City sin necesitar nada, y sales con una bolsa de cosas que no necesitabas cuando entraste.
El problema se complica porque buena parte de lo que hacemos lo ejecutamos de forma inconsciente. Pero incluso cuando la acción fue completamente inconsciente, siempre encontramos la manera de justificarla después, cuando en realidad lo que nos estaba influenciando era el entorno. La cantidad de «me gusta», por ejemplo.
Y esas justificaciones incoherentes nos llevan a asignarles atributos a fotos, videos y modelos que en muchos casos ni siquiera tienen.
No siempre se seleccionan los mejores actores para una película: se seleccionan los más famosos.
Las modelos que aparecen en las primeras posiciones de una plataforma no siempre son las mejores. Son las más populares.
Por qué estás a ciegas cuando planeas tu contenido
Aquí está el problema práctico.
Cuando te sientas a planificar un show o a crear contenido para redes, estás trabajando a ciegas. Tienes algunas referencias —lo que hacen otras, lo que te funcionó antes—, pero caemos permanentemente en una falacia de falsa equivalencia: asumir que lo que le funciona a otra persona te va a funcionar a ti.
No hay forma de saberlo de antemano. Tu público, tu horario, tu plataforma, tu personalidad y tu momento no son los de ella.

La única forma de averiguarlo
Para la mayoría de nosotros, la única manera de saber qué tipo de contenido quieren tus clientes es creando contenido. Mucho contenido.
Y la única manera de saber qué tipo de show te conviene es haciendo muchos tipos de show.
No es una respuesta elegante, pero es la honesta. No existe el estudio de mercado que te lo diga antes.
Piensa en la saga de Rápido y Furioso. Si le cambias el título y los actores, lo que queda es una película de acción bastante regular. Sin embargo, al mercado le gustó. Y por eso van como en la novena secuela.
Nadie predijo eso. Lo descubrieron produciendo.
Cuando encuentres lo que funciona, aférrate
Si das con un tipo de contenido o de show que pegue —bailando, hablando, haciendo bromas, lo que sea— aférrate a eso.
¿Hasta cuándo?
Hasta que deje de funcionar.
Porque va a dejar de funcionar. Hacer hoy videos del tipo «cuánto cuesta tu outfit» no es ni de lejos tan buena idea como lo era hace dos años. Los gustos y las modas son cada vez más pasajeros.
Hace dos años, cualquier mujer en lencería con cierto nivel de belleza pegaba en TikTok. Hoy ya no es tan sencillo.
Esto significa dos cosas: que debes explotar lo que funciona mientras funcione, y que debes estar lista para que deje de hacerlo.
El error de las superproducciones
De todo lo anterior se desprende una recomendación muy concreta, y va en contra de lo que suelen decir los estudios y las coaches de esta industria.
En un contexto tan incierto, no es buena idea invertir mucho tiempo o muchos recursos en superproducciones.
Ni para redes sociales, ni para contenido, ni para transmitir.
Porque literalmente nadie sabe si un video o un show va a pegar. Y si no lo sabes, invertir tres días y medio millón de pesos en una pieza es apostar, no producir.
Estoy de acuerdo con que debemos ser profesionales en esta labor. Pero si ser profesional no paga tus facturas, entonces tal vez ese no sea el camino que necesitas ahora.
Conviene matizar: no se trata de hacer las cosas mal ni de descuidar tu trabajo. Se trata de ajustar la inversión a la incertidumbre. Produce más, prueba más, y reserva la producción grande para lo que ya demostró que vende.
Lo que esto significa para tus finanzas
Todo lo anterior tiene una traducción financiera directa, y es la razón por la que un contador se mete en este tema.
Si tus ingresos dependen de aciertos impredecibles, entonces:
- Tus costos fijos tienen que ser bajos.
- No puedes comprometer gastos con base en tu mejor mes.
- Cada peso invertido en producción es un peso que tiene que recuperarse con ventas, no con reconocimiento.
- Y lo que funcione hoy tiene que financiar el colchón para cuando deje de funcionar.
Es la misma lógica de la que hablamos en cómo calcular tus ingresos reales: presupuesta con el peor escenario y deja que los meses buenos sean excedente, no estándar.
En resumen
- Todas creemos estar haciendo contenido valioso. El valor no lo decides tú.
- La gente evalúa señales sociales —popularidad, cifras visibles— antes que contenido.
- Nadie puede predecir qué va a funcionar, ni con estudios de mercado.
- La única forma de saberlo es produciendo mucho y midiendo.
- Lo que funcione, explótalo hasta que deje de hacerlo. Y va a dejar de hacerlo.
- No inviertas en superproducciones mientras no sepas qué vende.
Al final no se trata de crear «contenido de valor» ni «shows de calidad» —lo que sea que eso signifique—, sino de crear contenido que venda.
¿Hablamos de tus números?
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